Cuidados generales


Se dice que una joya es para siempre.
Y es verdad, su joya podrá conservar su esplendor durante décadas, siempre y cuando reciba un trato adecuado y conforme a sus características.
Le recomendamos que guarde sus joyas en un espacio cerrado en el que estén separadas entre ellas. El oro, la plata o el platino y las piedras preciosas tienen diferentes durezas y por tanto no deben estar en contacto unas con otras. De esta forma evitamos que se dañe la superficie de cada material, especialmente en el caso de las superficies pulidas.
Si tiene alguna duda, póngase en contacto con nosotros.
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Perlas


Las perlas son gemas orgánicas y deben ser especialmente cuidadas.
Son particularmente susceptibles a los daños causados por productos químicos, como por ejemplo espráis para el pelo o perfumes. Por ello, debe aplicarse maquillajes, perfumes y lacas antes de ponerse sus joyas con perlas. Así mismo, tampoco debe ir a la playa o a la piscina con sus perlas.
Nunca debe introducir las perlas en máquinas de limpieza de ultrasonidos o limpiarlas con detergentes. Limpie sus perlas con un paño suave y seco o humedecido con agua. En caso de limpiarlas con un paño húmedo, deje que se sequen antes de guardarlas.
Por último, no guarde sus perlas en bolsas de plástico, porque son vulnerables al calentamiento y a la condensación. Es recomendable usar papel de seda, ya que permite la circulación del aire entre las perlas.
Diamantes


El diamante se considera la gema con la clasificación más alta en las escala de dureza (10 en la escala de Mohs ). En consecuencia, los diamantes pueden rayar fácilmente a otros diamantes o a otras gemas, y también a metales, por lo que es necesario tener cuidado a la hora de guardarlos.
A pesar de estos cuidados, los diamantes pueden sufrir fracturas cuando están sujetos a fuertes impactos. También es necesario evitar los fuertes impactos porque pueden dañar los engastes en oro y provocar que se pierdan.
Los diamantes tienen una afinidad natural con la grasa, que se resuelve fácilmente limpiando el diamante con un poco de agua templada, un jabón antigrasa y un cepillo de dientes muy suave. Una vez enjabonado, aclárelo con agua limpia hasta asegurarse de haber eliminado todos los restos de jabón. Por último, límpielo con un paño suave, seco y limpio.
Limpieza


El uso diario, los cosméticos y cualquier tipo de suciedad pueden contribuir a disminuir el brillo de su joya.
Algunas gemas necesitan cuidados especiales. Muchas piedras preciosas naturales, tales como las perlas, ópalos y esmeraldas, deben limpiarse solamente con un paño muy suave, seco y limpio. Monseo no recomienda usar paños de pulido de joyas con productos de limpieza o agentes de pulido.
Aconsejamos someter las joyas que utiliza regularmente a una limpieza por parte de un profesional especializado. Le recomendamos que visite nuestra boutique o a uno de los agentes de Monseo para solicitar dicho servicio.
